TRATAMIENTO
DE LA OBESIDAD
Y EL SOBREPESO

TERAPIAS Y SOLUCIONES

1 - Conceptos generales

La obesidad es una enfermedad crónica provocada por una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. El cuerpo humano necesita energía para su correcto funcionamiento y para el desarrollo de actividades físicas. Esta energía es obtenida a partir de los alimentos, especialmente de aquellos ricos en acilglicéridos, comúnmente llamados grasas.

El problema se origina cuando la ingesta de estas grasas es superior al consumo de energía que demanda el organismo. En este caso, al no consumirse en una cantidad suficiente, se almacenan de manera excesiva en el tejido adiposo (graso), alterando la homeostasis o equilibrio del organismo.

Esta acumulación provoca problemas físicos como apnea del sueño (trastorno del sueño), enfermedades cardiovasculares, el desarrollo de cáncer, hipertensión arterial, trombosis (obstrucción de los vasos sanguíneos, pudiendo provocar un infarto de miocardio), etc.

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Además de los problemas directos que hemos comentado, la obesidad aumenta el riesgo de padecer otras enfermedades como el asma, arritmias, osteoartrosis, infarto cerebral, etc. Unidos a estos problemas físicos los afectados pueden desarrollar problemas psicológicos como depresión, baja autoestima y estigmatización social.

2 - ¿Puedo considerarme yo una persona obesa? ¿Cómo puedo saberlo?

Hay que diferenciar la obesidad del sobre peso, porque mientras que la primera se define como enfermedad cronificada producida por diversos factores que provoca desequilibrios metabólicos en el organismo, el sobrepeso puede ser pasajero y no acarrear problemas serios. Hablamos de una enfermedad que ha estado presente a lo largo de toda la historia, sobre todo en los países con rentas más altas, pero que en las últimas décadas ha crecido de manera exponencial en los estados más desfavorecidos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera obeso a un individuo cuyo índice de masa corporal (IMC) iguala o supera a 30, mientras que entre 25 y 29 se cataloga como sobrepeso. Cada año mueren 2,8 millones de personas en el mundo debido a esta enfermedad, que desde 1975 ha triplicado sus afectados. Así mismo, es la quinta causa de muerte en el mundo, y la segunda causa de muerte evitable por detrás del tabaquismo, por lo que su erradicación es ya un objetivo a nivel mundial.

3 - ¿Quienes suelen sufrir esta patología con más frecuencia?

La obesidad es prácticamente una epidemia global, afectando según la OMS en 2016 a 650 millones de adultos, frente a los 340 millones de niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad. Estos datos nos dan una idea general de su alcance.

Más del 50% de los afectados por esta enfermedad viven en solo 10 países. Sin embargo, no debemos fijarnos exclusivamente en la cantidad de personas con sobrepeso u obesidad, sino en el porcentaje que suponen en la población total de un país. Por ejemplo, en las pequeñas islas estado del Pacífico, con poblaciones inferiores al millón de habitantes, el porcentaje de personas con sobrepeso y obesidad es superior al 70%, superando ampliamente a países como EE.UU. y México.

Esto nos puede dar una idea de donde es más frecuente la obesidad, ya que en estas islas la dieta se basa en carnes, grasas y azúcares simples, además de primar un estilo de vida sedentaria. Así, podemos deducir que contextos sociales en los que el acceso a alimentos ricos en fibras, proteínas y grasas insaturadas es más difícil, así como en los que la actividad física no es fomentada, son un caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de esta enfermedad.

En España en torno al 28% de la población con edades entre 2 y 17 años padece obesidad, mientras que en adultos la cifra desciende a 17%, un 16% en mujeres y un 18% en varones. Lejos de disminuir, estas cifras aumentan año tras año, especialmente entre los varones. Es especialmente preocupante la obesidad infantil, que en los últimos 40 años se ha multiplicado por 10 en todo el mundo. En España, la cifra se ha cuadruplicado, principalmente por culpa de los padres, que no controlan adecuadamente la nutrición de sus hijos.

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Es un error bajar los brazos creyendo que no es posible revertir un caso de obesidad mórbida. Hoy en día tenemos muchas armas a nuestro alcance, con o sin cirugía.

4 - Causas frecuentes de la obesidad

La obesidad está provocada generalmente por un desequilibrio entre las calorías (alimento) incorporadas a el organismo y la cantidad de estas que son utilizadas en el mantenimiento de las necesidades vitales y en actividades físicas.

Este desequilibrio normalmente es consecuencia de un aumento en la ingesta de alimentos grasos, que contienen muchas calorías, y el desarrollo de un estilo de vida sedentario. Por ello, es importante observar cuidadosamente nuestra nutrición y practicar alguna actividad física con frecuencia.

Sin embargo, lo anterior no puede explicar el desarrollo de la obesidad en todos los casos. Así, los trastornos (apnea) del sueño, determinadas patologías, los genes y algunos medicamentos y compuestos químicos pueden provocar esta enfermedad.

En el síndrome de apnea obstructiva del sueño la vía aérea superior se ve obstruida mientras se duerme, provocando un corte del flujo de oxígeno que llega a los pulmones. Esto se traduce en una interrupción del ciclo del sueño. Debido a ello, la producción de hormonas reguladoras del apetito, la leptina y grelina, se ve alterada. Aún más, al no descansar correctamente el enfermo se encuentra cansado y soñoliento, haciendo que desarrolle un estilo de vida sedentario.

Sumados a los trastornos del sueño encontramos algunas enfermedades como el hipogonadismo, el síndrome de Cushing o el síndrome del ovario poliquístico (SOP). En el síndrome de Cushing se produce un aumento excesivo de la hormona cortisol en el torrente sanguíneo. Este aumento produce un aumento de glucosa y aminoácidos en sangre, estimulando el apetito y la acumulación de grasa, entre otros efectos. Por ello, se debe evitar el abuso en el uso de corticoides.

Además de lo anterior, la genética juega un papel importante en el desarrollo de sobrepeso y obesidad. Se ha demostrado gracias a varios estudios que cada individuo tiende a ganar peso en cantidades diferentes y este peso se distribuye de manera distinta en el cuerpo. Así, hay personas que tienen más fácil adelgazar y otras, por contra, tienden a engordar.
Aparte del desequilibrio en la alimentación, el uso de medicamentos como prozac, insulina, anticonceptivos…pueden tener efectos negativos en el metabolismo del organismo. El abuso de la insulina hace que el cuerpo gane resistencia a esta hormona, factor de riesgo para la aparición de diabetes mellitus tipo 2 y de la obesidad.

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Gran parte de la población no cuida correctamente su salud de forma integral (ejercicio, nutrición, etc) ya que desconocen los peligros asociados al desarrollo de obesidad y sobrepeso. Además, la escasa formación y el marketing agresivo por parte de las cadenas de comida rápida influyen el desarrollo de hábitos sendentarios perjudiciales.

5 - Factores de riesgo que influyen en su aparición

La obesidad es una enfermedad multi-factorial, es decir, provocada o influida por varios factores. Entre estos factores encontramos la edad, el sexo, la etnia, la alimentación, el estilo de vida, el padecer algunas enfermedades, el uso de determinados fármacos y el entorno socio-económico.

De esta manera, los adultos y ancianos tienen una mayor predisposición a sufrir esta enfermedad, especialmente aquellos que lleven una vida sedentaria y consumen alimentos poco saludables como la comida basura. Además, la obesidad es más frecuente en el sexo femenino, especialmente tras el embarazo o la menopausia.

También tienen mayor probabilidad de desarrollar esta patología aquellos individuos africanos o latinoamericanos, así como sus descendientes. Aquellos que padezcan enfermedades como el hipogonadismo, síndrome de Prader Willi o baja autoestima y/o consuman medicamentos como los mencionados anteriormente aumentarán sus probabilidades.

Esta enfermedad incide especialmente en estratos sociales con bajo nivel económico cultural, debido a una educación nutricional escasa y exposición a alimentos poco saludables o de menor coste y de más fácil acceso que la comida saludable como la denominada comida basura.

6 - Sintomas que identifican a la obesidad

El síntoma más obvio es el aumento de peso, que viene de la mano de una acumulación excesiva de grasa. Acompañando a estos síntomas aparecerán otros:

  • Patologías asociadas: La obesidad lleva un gran número de patologías asociadas. Algunas de estas son: cáncer de colon y recto en ambos sexos, diabetes, disfunción eréctil, enfermedades cardiovasculares, arritmia, desórdenes menstruales, trastornos psicológicos…
  • Sudoración excesiva o hiperhidrosis: La gran cantidad de grasa acumulada provoca una sudoración por encima de la necesaria para regular la temperatura corporal. Esta hiperhidrosis es producto de un trastorno en las glándulas sudoríparas por la grasa acumulada, así como del mayor gasto energético que requiere al obeso el desarrollo de cualquier actividad física. Además, la hiperhidrosis favorece la aparición infecciones cutáneas como los intertrigos, la celulitis y los forúnculos.
  • Dificultad para dormir o apnea del sueño: La grasa acumulada encima del tórax, donde se sitúan los pulmones, impide una correcta inspiración y espiración, por lo que el ciclo respiratorio se ve afectado.
  • Dolor de espalda y articulaciones: Las articulaciones y el raquis o espalda se ven comprometidos por el exceso de peso, ya que deben de soportar varios kilos de grasa ¨extra¨ que ejercen presión, desgastándolas.
  • Fatiga y sensación de ahogo o disnea: Como se ha explicado anteriormente, los movimientos en una persona obesa requieren una gran cantidad de energía y oxígeno para ser llevados a cabo. Por ello tras realizar actividades físicas es común que se sientan agotados y con dificultades para recobrar el aliento.
  • Tumefacción de pies y tobillos: La acumulación de líquido a estos niveles provoca edemas. Asimismo, se puede dificultar el riego sanguíneo y linfático por la zona, pudiendo aparecer linfedemas.
Diagnóstico y tratamiento de la obesidad y el sobrepeso 1

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7 - Diagnóstico de la obesidad

El diagnóstico de la obesidad puede tener como objetivo determinar el estado de salud de la persona, así como la distribución de grasa en el cuerpo. Se diferencia del sobrepeso en que este indica tan sólo un aumento de peso sobre un valor promedio, y no incurre en la localización de este aumento de peso, que es además de menor cantidad.

El procedimiento más habitual para diagnosticar obesidad es observar el IMC de cada persona. El IMC se calcula dividiendo el peso del sujeto, en kilogramos, entre el cuadrado de su altura, en metros. Por tanto, se mide en kg / m2. La OMS, según los valores ajustados en el 2010, establece lo siguiente:

  • IMC menor de 25, por debajo del peso recomendado.
  • IMC entre 18,5 y 24,9 es un peso normal.
  • IMC entre 25 y 29,9 es sobrepeso.
  • IMC entre 30 y 34,9 es obesidad clase I.
  • IMC entre 35 y 39,9 es obesidad clase II.
  • IMC mayor de 40 es obesidad clase III, grave o mórbida.

El problema del IMC es que no se puede aplicar directamente en todos los casos, sino que se deben de tener en cuenta factores como etnia, sexo y edad. Además, en personas muy musculadas esta gran masa de músculo hace que según el IMC sean clasificadas como obesas o con sobrepeso. Por otro lado, en aquellas personas con muy poco músculo y con debilitamiento óseo el IMC puede considerarlos por debajo del peso recomendado. Esto último se da característicamente en ancianos.

Para determinar mejor el riesgo patológico asociado a la obesidad es recomendable medir la circunferencia de la cintura. Así, teniendo en cuenta la etnia, sexo y edad, es posible clasificar como obesos a hombres con una circunferencia mayor de 102 cm, y en mujeres de 88 cm.

También se puede recurrir a medir el porcentaje de grasa corporal, que permite considerar obesos a aquellos hombres con un porcentaje superior al 25% del peso total, y en mujeres superior al 30%.

En resumen, mediante el diagnóstico podremos clasificar la obesidad en función del tipo de células del tejido adiposo en hipertrófica, hiperplásica o mixta; y de la distribución de la grasa corporal en obesidad de distribución homogénea, abdominal, subcutánea, visceral y glúteo-femoral.

En nuestra consulta de Sevilla apostamos en primer lugar por intentar cambios sustanciales en el estilo de vida. Si es necesario, complementamos con terapia farmacológica o cirugía bariatrica (restrictivas, malabsortivas o mixtas).

8 - Tratamientos: las posibles soluciones que planteamos para la reducción drástica de peso

La obesidad y el sobrepeso pueden ser tratados de varias maneras, siendo la primera y más recomendable el cambio en el estilo de vida y dieta del paciente. Primeramente se intentará perder el exceso de peso, y posteriormente mantener esta pérdida. Para ello se recurren a dietas de adelgazamiento, con menor cantidad de calorías y el abandono del sedentarismo.

Si este tratamiento no da resultado se puede optar por tratamientos farmacológicos (con medicamentos), pero siempre combinados con una dieta hipocalórica y ejercicio físico. Estos fármacos actuaran de cómo anorexígenos (suprimiendo el apetito), inhibiendo la absorción de nutrientes o grasas, modulando el metabolismo de los carbohidratos, estimulando el gasto calórico o provocando la saciedad. Algunos de los fármacos más populares son orlistat y sibutramina, el primero un inhibidor de la absorción de grasas y el segundo un supresor del apetito. Pese a su efectividad, los fármacos llevan asociados efectos secundarios que pueden desaconsejar su utilización, además de que su efectividad no es satisfactoria en todos los casos.
El tercer tipo de tratamiento utilizado, recomendado para personas con un IMC superior a 30, son las cirugías bariátricas, esto es, el conjunto de procedimientos quirúrgicos destinados a acabar con la obesidad, provocando la disminución del peso corporal.

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Resultado antes-después de aplicar la gastrectomía vertical por laparoscopia, popularmente conocida como manga o tubo gástrico.

Para ello, la cirugía bariátrica se centra en disminuir el aporte calórico y la absorción y acumulación de grasas en el cuerpo. Con este objetivo se restringirá la cantidad de alimentos ingeridos y se modificará su absorción, para no trastornar el metabolismo. Todos los procedimientos bariátricos se basan en una disminución o alteración del tracto gastrointestinal, esto es, del estómago y el intestino delgado. Así, diferenciaremos las técnicas restrictivas, las malabsortivas y las mixtas.

Los procedimientos malabsortivos cambian el recorrido que sigue la comida a través del estómago y el intestino delgado, disminuyendo la superficie de absorción de nutrientes en ambas vísceras. Un ejemplo es el bypass yeyunoileal. Los procedimientos restrictivos reducen el tamaño del estómago para que pueda alojar menos alimento, sin alterar el resto de las funciones digestivas. Algunos ejemplos de este procedimiento son la banda o manga gástrica ajustable, la plicatura gástrica, el balón intragástrico y el método Apollo. Por último, podemos recurrir a una mezcla entre ambos procedimientos, los mixtos, entre los que nos encontramos el bypass gástrico y la derivación bilio-pancreática.

Las dos intervenciones quirúrgicas que más se demandan (y más desarrollamos) en nuestra consulta de Sevilla son el  bypass gástrico y la manga o sleeve gástrico, técnicas que debido a los resultados tan elevados que persiguen necesitan de cirugía, las cuales se han ido desarrollando a lo largo de la última década para ser cada vez menos. Ambas técnicas garantizan una disminución de peso duradera y que en resumen, es capaz de cambiar la vida del paciente drásticamente.

Pero hay más opciones y técnicas (algunas no requieren entrar a quirófano) que nos sirven para individualizar el tratamiento caso a caso, persona a persona. Hacemos un repaso de todas ellas a continuación:

Reducción de estómago con balón intragástrico

A través de una endoscopia se introduce un balón en el interior del estómago. El balón es una esfera de silicona flexible que ocupa una parte de la cavidad estomacal, provocando en el paciente una sensación de saciedad, de no tener más hambre. Esto se debe a que el estómago, al estar parcialmente ocupado por el balón intragástrico, tiene menos capacidad para almacenar alimentos.

Es un tratamiento que suele durar unos 6 meses. Pasado ese tiempo, por lo general, pierde su efecto. A la hora de extraerlo, se desinfla y se saca con una pinza extractora a través de otra endoscopia.

Reducción de estómago con gastrectomía vertical por laparoscopia (sleeve, manga o tubo gástrico)

Al hablar de gastrectomía vertical nos referimos a una operación quirúrgica que se realiza para reducir el tamaño del estómago. La laparoscopia es un tipo de cirugía que recibe su nombre del empleo del laparoscopio, un pequeño tubo con una cámara de vídeo que envía imágenes gracias a las que los cirujanos realizan la operación.

La gastrectomía vertical supone una reducción de, aproximadamente, un 80% del tamaño del estómago.

Este tipo de intervención recibe el nombre de sleeve –manga, en español- o tubo gástrico porque el estómago queda con la forma de un tubo.

Reducción de estómago con cirugía bariátrica por laparoscopia (bypass gástrico)

Es una intervención quirúrgica a la que recurren aquellas personas para las que los cambios en la dieta y en el modo de vida no son suficientes para perder peso. El bypass gástrico modifica la manera en la que funciona el aparato digestivo. Tras la operación, los alimentos no pasan por una amplia sección del estómago y del intestino delgado, por lo que no se absorben todas las calorías ingeridas.

La cirugía bariátrica no solo se traduce en una pérdida considerable de peso, también provoca otros efectos positivos en el organismo al reducir los índices glucémicos, la presión arterial y los niveles de colesterol. Además, elimina la apnea del sueño y disminuye la carga de trabajo del corazón.

Reducción de estómago con el método Apollo

Es una intervención endoscópica –no quirúrgica- en la que se realizan varias suturas en el estómago que reducen el tamaño del mismo. Tiene la ventaja de que es un procedimiento reversible, mínimamente invasivo y no deja cicatrices externas.

Con este método, la capacidad del estómago, que queda con forma de tubo, se reduce entre un 30 y un 40%.

Reducción de estómago con el método Pose

El método Pose es un procedimiento muy similar al método Apollo. Es también una intervención endoscópica -no quirúrgica- con la que se realizan unas suturas en la cavidad estomacal, concretamente en el fundus gástrico. Es mínimamente invasivo y reversible, por lo que el estómago puede volver a su estado original. Al ser una intervención endoscópica por vía oral, tampoco deja cicatrices externas.

La reducción de estómago del método Pose es menor que la del método Apollo, así que está indicada para personas que necesiten una menor pérdida de peso.

De todas formas, cualquier intervención –balón intragástrico, gastrectomía vertical, cirugía bariátrica y métodos Apollo y Pose- servirá de poco si no se acompaña de cambios en los hábitos alimenticios que permitan llevar un estilo de vida sano y saludable.

  • "La única complicación derivada de la intervención es que el paciente experimentará será un cambio en la dieta habitual. Así, durante los primeros días el paciente basará su nutrición únicamente en líquidos y en los meses siguientes en alimentos blandos. Además, deberá seguir la dieta y realizar el ejercicio físico propuesto por los especialistas, que le ayuden a adelgazar sin complicaciones y a mantener esta bajada de peso. El resultado final será una disminución de un 60-70% de la capacidad del estómago, así como a largo plazo la pérdida de en torno al 60% del exceso de peso."

    Dr. Antonio Barranco
    Dr. Antonio Barranco Director médico de la Unidad de Cirugía General de Colon15 de Sevilla

9 - Pronóstico y resultados

Según varios estudios las personas obesas reducen su esperanza de vida conforme aumenta su exceso de peso. Tras los tratamientos realizados, este exceso se reduce, pudiendo llegar a desaparecer, así como la mayoría de sus patologías asociadas.
No hay que olvidar que la obesidad es una enfermedad crónica, esto es, de larga duración y sin una cura “milagrosa”. Por tanto, pese a que se logre reducir exitosamente el peso, el paciente deberá observar cuidadosamente su dieta y su estilo de vida para no volver a ganar peso rápidamente.
El pronóstico para aquellos pacientes que logren adelgazar será muy positivo tanto física como psicológicamente. Reducirán su riesgo a padecer cáncer, enfermedades cardiovasculares, dolores musculares y articulares, aumentarán su capacidad para la realización de actividades físicas, etc. Psicológicamente aumentarán su autoestima, su confianza en sí mismos y serán mejor aceptados socialmente.

Diagnóstico y tratamiento de la obesidad y el sobrepeso 2

10 - Preguntas frecuentes

¿Es recomendable dejar de comer drásticamente para perder peso?

La respuesta a esta pregunta es un rotundo no. Al saltarnos comidas el apetito crece, fomentando el consumo de snacks y cosas para ¨picar¨ que suelen contener azúcares simples y grasas saturadas. El efecto puede ser contraproducente y nunca es aconsejable iniciar una dieta de adelgazamiento sin la orientación de un especialista.

¿Es bueno perder peso de manera radical siguiendo una dieta ¨milagro¨?

La pérdida de peso debe hacerse paulatinamente, sin cambios bruscos que puedan alterar violentamente el equilibrio del orgasnismo. Muchas de estas dietas ¨milagro¨ prometen bajadas espectaculares de peso en un tiempo récord. Sin embargo, el precio por ello a menudo son carencias nutricionales como la avitaminosis, trastornos alimenticios y psicológicos.
Normalmente tienen efecto rebote, volviendo a recuperar el peso perdido rápidamente tras abandonar la dieta, además de los ya mencionados perjuicios para la salud, como problemas cardio-vasculares severos.

¿Es cierto que la cirugía me hará perder el apetito permanentemente?

Esto no es cierto. A corto plazo la disminución del tamaño del estómago provoca que nos encontremos saciados con menor cantidad de comida de la que estamos acostumbrados. Esto puede ser molesto para el paciente, sin embargo, tras un pequeño período de adaptación, el paciente recuperará el apetito, pudiendo disfrutar de nuevo de la comida sin secuelas.

¿Tras seguir exclusivamente un tratamiento farmacológico o someterme a la cirugía bariátrica estaré totalmente curado?

Como hemos mencionado anteriormente la obesidad es una enfermedad crónica por lo que el paciente deberá observar el desarrollo de esta enfermedad a lo largo de toda su vida. Tras conseguir una bajada de peso, para mantener dicho logro es necesario seguir un estilo de vida saludable y equilibrado. Si no se compromete a seguir los consejos de los especialistas, el paciente recuperará el peso perdido rápidamente, por lo que para vencer a esta enfermedad es muy importante no descuidar nunca el tratamiento prescrito.

Referencias / Bibliografías médicas y científicas:
  1. Problematic Eating Behaviors and Eating Disorders Associated with Bariatric SurgeryBrode CS, Mitchell JE. Psychiatr Clin North Am. 2019 Jun;42(2):287-297. doi: 10.1016/j.psc.2019.01.014. Review. PMID: 31046930
  2. Physical Activity Improves Lipid and Weight-Loss Outcomes After Metabolic Bariatric Surgery in Adolescents with Severe Obesity. Price PH, Kaizer AM, Daniels SR, Jenkins TM, Inge TH, Eckel RH. Obesity (Silver Spring). 2019

  3. Lopez-Nava G, et al. Endoscopic sleeve gastroplasty for the treatment of obesity. Endoscopy. 2015;47:449.
  4. Abu Dayyeh BK, et al. Status evaluation report — Endoscopic bariatric therapies. Gastrointestinal Endoscopy.
  5. Luces y sombras de la cirugía de la obesidad Pereira Cunill, García-Luna, Astorga Jiménez – Rev Clin Esp 2003;203:567-9
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